Lady Gaga, llena eres de gracia

“En mi cuenta de Facebook declaro que mi religión es Lady Gaga. Porque para mí, ella es una diosa” (Constanza).

Los dioses pueden caer del Olimpo. O al menos, decidir dar un paseo por el mundo de los mortales. En el reciente estreno de Netflix “Gaga: Five foot two”, asistimos al despertar psicológico de Lady Gaga. Un despertar símil a una pasión, a un camino doloroso de purificación. Porque, los vestidos de carne, las alfombras rojas en caballos mecánicos o los armadillos de Alexander McQueen, han dejado cicatrices en el alma de Stefani Joanne Angelina Germanotta, y ahora, es ella la que desea emerger, la que desea ser conocida, comprendida y contenida. El personaje de la Mother Monster que se ha ganado a pulso llegar al panteón de la industria musical, poco a poco comienza a resignificarse: “Creo que el mundo no estaba listo para ver quién soy porque no estaba lista para ser yo. Ahora, ya no necesito ponerme mil pelucas para decir algo”.

“Extraño a la antigua Lady Gaga” dicen algunos fans, y es que ciertamente, Gaga ya no se exhibe como antes provocando a la mismísima vanguardia. No llega a los eventos con extravagantes performances ni abusa de su personaje iconoclasta; se ha sumado a los códigos de estética normalizados del mundo hollywoodense y ahora, con ocasión del lanzamiento de su nuevo disco “Joanne”, en este documental nos expone su vulnerabilidad, delicadeza y dolor, y así, se humaniza. Si bien en esto no se muestra distinta de otras celebridades musicales que también han expuesto su disciplina, enfermedades, pérdidas de afectos, estrés, crisis de pánico y soledad, Lady Gaga ha terminado de adolecer como artista y ahora nos presenta su intimidad emocional, es decir, su transición a la adultez logrando así la gracia de la comunión con sus seguidores: “A mí me gusta la imagen de Lady Gaga porque creo que no es una imagen demasiado ambiciosa. Ella es en realidad súper sencilla, quizás plana, mundana, y por ello la veo muy alcanzable para cualquier persona. Además, predica valores muy claros, es activista por los problemas de la juventud, del mundo LGBTIQ, aborda los trastornos alimenticios, la aceptación del cuerpo, los problemas con drogas, las víctimas de abuso, el empoderamiento de las mujeres o el feminismo, asuntos que han marcado su vida. Por eso los que la siguen son sus ‘Little Monsters’, porque hay muchos jóvenes que han sufrido y ella los impulsa a amarse. En esa sencillez y cercanía se basa esta especie de divinidad para muchos, por eso ella es una diosa” (Constanza).

¿En qué radica el valor del fenómeno Lady Gaga? Porque, no sólo es una diva más del pop, también ha sido materia de estudio en universidades e inspiración de libros de sociología. Mathieu Deflem lanzó este año el libro “Lady Gaga y la sociología de la fama”, ensayo que explora las condiciones de su fama y cómo fue posible que una de tantas jóvenes lograra el estrellato mundial en una industria que estaba en decadencia. Sucede que, Gaga sirve de excusa para analizar la sociedad actual, porque ella es en realidad, una excusa de la sociedad actual. Una justificación forzada de los tiempos de la liquidez, del narcisismo, de la frivolidad, de la cultura de las apariencias y de la sociedad de consumo. Un chivo expiatorio disfrazado de ícono cultural que en híbridas propuestas artísticas, de marketing y activismo, redime a los Little Monsters de la angustia de sus vidas, de la angustia de la vida posmoderna. Y este ha sido un sacrificio que la ha desangrado, porque en su travesía como referente cultural de la era del vacío, la propia Lady Gaga comienza a desvanecerse. El frenesí devoto de millones de seguidores no es un activo garantizado, y ella, consciente del riesgo de convertirse en un desecho más, lucha día a día contra la obsolescencia de sí misma. El costo que ha pagado al redimir a otros, ha sido poner en jaque su propia alma: “Tuve que meterme en el dolor más hondo de mi vida. Tuve que entrar en la parte de mí más profunda de enfrentar. Nunca mis fans me habían visto tan personal. Pero ahora ya es momento, esta soy yo, sin nada para adornar”.

Es una incógnita si la diosa nos seguirá acompañando, pero por lo pronto, hay pruebas de su propia redención porque Lady Gaga, finalmente comienza a escuchar su voz: “Ahora, ya no necesito ponerme mil pelucas para decir algo”. Así es Stefani, Don’t be a Drag, just be a Queen. Ya es tiempo de ser quién eres. Tu gracia, permanecerá.

Ximena Burgos Sánchez.-

LADY-GAGA esta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s